El arte como lenguaje

No cabe duda de que el arte comunica, esa es una de sus características, pero si comunica… ¿lo podemos considerar un lenguaje?

Se han hecho muchos intentos de encontrar esa faceta de lenguaje que tiene el arte. Se ha buscado a través del estudio de la semiótica y de las características comunes de las diferentes disciplinas, pero no se llegó a conclusiones válidas. Pues hay dificultad para considerarlo un lenguaje como tal, ya que en un lenguaje, lo expresado por un sujeto debe ser comprendido de igual forma por el otro, y eso no siempre pasa en el arte. No siempre lo que el artista quiere expresar con su obra es entendido de la misma forma por quien la percibe.

Tal vez el arte tradicional sí ha sido más cercano al lenguaje porque era más claro lo que en él se venía a plasmar, pero en el arte contemporáneo el mensaje está más velado, no pudiendo cumplir ese sentido de comunicación inequívoca.

La música como sistema de comunicación

Dentro de las artes, la música, sí que se acerca más a lo que puede considerarse como lenguaje. Frente a otras disciplinas artísticas, la música tiene esa faceta temporal al igual que el lenguaje oral. Incluso se compone de diferentes sonidos ordenados temporalmente al igual que el lenguaje oral. Pero no solo, eso, también podemos encontrar en la música las típicas estructuras que se han estudiado para el lenguaje:

  • Emisor <-> músico
  • Receptor <-> público
  • Código <-> música
  • Referente <-> tema musical
  • Mensaje <-> repertorio o canción
  • Canal <-> voz o instrumento musical
  • Contexto <-> contexto

No podemos olvidar que tradicionalmente la música se ha utilizado para transmitir historias, celebraciones, cultura a lo largo de generaciones. Cada cultura tiene su propio, digamos “dialecto musical”, con el que se siente a gusto y le ha servido para comunicarse, pero a su vez, este lenguaje tiene su parte universal que apela de forma similar a cualquier persona. Es este aspecto universal lo que se puede destacar en su faceta de “lenguaje universal”.

El arte y la comunicación

El lugar habitual de mostrar el arte han sido los museos. Éstos se han ido adaptando a las nuevas posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación. Pero esas relaciones y esas formas de comunicar el arte influyen también cómo éste es percibido y por lo tanto con la esencia propia del mismo.

El arte ya de por sí comunica, pero primeramente el arte debe ser percibido y por lo tanto comunicado. Es necesario hacer esa comunicación del arte para que más personas puedan disfrutar de él. En este sentido hay que diferenciar dos tipos de mensajes: El mensaje artístico, que es lo que el artista nos quiere transmitir y el mensaje comercial, que es lo que queremos que llegue a las personas. Ésta comunicación exige toda una apuesta de marketing para llegar a la audiencia deseada.

El proceso comunicativo del arte se realiza y va conformando en diferentes momentos de una obra, desde la generación de la idea, la creación en sí y su exposición. Este proceso comunicativo está muy en relación con las situaciones culturales y sociales tanto del artista como de quien recibe la obra. Tanto el artista como el receptor se sitúan y a su vez sitúan al otro también en un espacio sociocultural determinado, que puede ser el mismo o diferente. Esta visión interfiere la acción comunicativa de la obra, de modo que según como se maneje hace que el arte pueda ser elitista y exigir de un determinado nivel cultural y social para entenderlo o ser más incluyente, recogiendo la presencia de más personas.

De cualquier modo, la interpretación de una obra artística requiere de un proceso contemplativo y reflexivo para extraer de ella todo su significado. Quien recibe la obra puede estar o no en disposición de realizar ese proceso, tanto por capacidad intelectual como por apetencia personal. Para que quien reciba una obra sepa interpretarla en la línea que el artista la ha ideado y creado, es importante que éste aporte ciertas pistas al público para que la entiendan. Para que haya una conexión del público con la obra, ésta debe estar dentro del universo simbólico conocido por él, debe partir de experiencia previas compartidas entre el artista y el público.

A modo de breve conclusión

Es complicado que se realice una conexión directa entre lo que el artista quiere expresar con su obra respecto a lo que el público interpreta. Entre medio hay multitud de facetas (sociales, culturales, técnicas, simbólicas) que entran en juego y que hacen que el mensaje se pueda distorsionar. Esto no disminuye en nada al arte su capacidad expresiva, pero sí le reduce la aptitud para ser considerado globalmente como un lenguaje.

Artículo perteneciente a las tareas del Master de Cultura Científica